El otro día vi un post que describía exactamente cómo funciono. No en un 100%, sino en un 500%.
Había varias imágenes con frases que me describían casi al completo.
Por ejemplo: "no hay silencio en mi cabeza", "ser autista + TDAH no es pensar mucho, es no poder apagar la mente nunca", "mi parte TDAH es como tener 20 pestañas abiertas a la vez, y mi parte autista analiza cada una de estas pestañas en profundidad", "es caos y orden mental al mismo tiempo, pero no, constantemente", " pensar en nada ha sido nunca una experiencia humana para mí”.
Y es exactamente esto. Muchas veces, cuando se habla de TDAH o de autismo, se hace de forma separada, como si fueran dos funcionamientos distintos que simplemente conviven. Pero cuando eres autista + TDAH, no sólo son dos condiciones que conviven. Es un perfil completamente diferente al de ser autista "sólo" o TDAH "sólo".
La sensación es vivir dentro de un sistema interno que nunca para, que se activa solo y que, además, se analiza a sí mismo constantemente.
El TDAH no es hiperactividad. En mi caso, es un exceso de atención. Te venden tantas ideas al tiempo que es imposible sostenerlas todas. No es que no preste atención, es que hay demasiado a la vez.
Ideas, recuerdos, tareas, preocupaciones, planes futuros, escenas pasadas, posibles errores, cosas que debería hacer, cosas que no quisiera olvidar, cosas que todavía no han pasado pero que ya estoy anticipando. No es una línea de pensamiento ordenada. Es una multiplicidad simultánea.
Y ahí entra la parte autista. No deja estas ideas simplemente como ruido de fondo. Las analiza. Las repasa. Las cuestiona. Se pregunta por qué ha aparecido ese pensamiento, qué lógica tiene, si es coherente, si es la mejor opción, si hay una forma más eficiente o menos perjudicial de hacer las cosas.
No sólo hay muchas pestañas abiertas. Cada una de ellas se convierte en un proceso de análisis.
Por eso, desde fuera, puede parecer que "pienso mucho". Pero no es esto. Pensar mucho no describe bien lo que ocurre. Esto es un sistema que genera pensamiento, lo multiplica, lo revisa y lo vuelve a generar en bucle.
No es falta de control. No es falta voluntad. Y tampoco es una elección.
Muchas veces, lo que quisiera es justo lo contrario: parar. Notar silencio. Tener una pausa real. Aunque sean diez minutos al día. Pero "no pensar en nada" nunca ha sido una experiencia natural para mí. Mi mente no corre sólo. Se ramifica, se repite y se autoanaliza sin pausa.
Esto tiene consecuencias reales.
Puede llegar a agotar física y mentalmente. Puede hacer que, aunque el cuerpo esté cansado, la cabeza siga activa. Más de una y dos noches he intentado dormir y mi cerebro ha decidido que aquél era el mejor momento para pensar en absolutamente todo.
Y llega un punto en el que no es sólo cansancio.
Es añorar algo que no tengo: el descanso mental. La pausa real. El silencio interno.
Hay momentos en los que lo que deseo no es morir. Si esto fuera, lo diría y lo trabajaría con una psicóloga. Lo que deseo es dejar de sentirme así, aunque sea un rato. Dejar de no poder parar.
Pero ese estado no se apaga fácilmente.
Porque no es sólo caos. Tampoco es sólo orden. Es caos y orden a la vez, constantemente.
Es tener muchas cosas abiertas y, a la vez, la necesidad de revisarlas todas. Es querer avanzar y al mismo tiempo necesitar entenderlo todo. Es intentar descansar y notar que el sistema sigue funcionando igual.
Por eso, cuando vi ese post, no escuché sólo identificación. Sentí alivio. Porque poner palabras a esto no lo soluciona, pero sí ayuda a entender que no es una exageración ni una mala gestión personal. Es una forma concreta de funcionar.
Siendo autista y TDAH, esta forma de funcionar puede ser tan intensa que, desde fuera, cuesta mucho imaginarla. Pero desde adentro es muy real.
No es que no quiera parar. Es que el sistema no tiene un botón de pausa funcional.
